EDWIN E. GORDON

En junio de 2002, luego del intenso seminario final del Curso Nacional de la AIGAM (Associazione Italiana Gordon per l'Aprendimento Musicale) dictado por el Profesor Edwin Gordon, éste ofreció una conferencia abierta al público en general y al periodismo. He aquí el texto completo de la misma, tomado del sitio web de la AIGAM):

Conferencia de Edwin Gordon - Roma 2002


Texto de la conferencia dada por el Prof. Edwin E. Gordon el 5 de junio de 2002 en el Goethe Institut de Roma.

Quisiera comenzar haciéndoles algunas preguntas sobre las cuales reflexionar:

¿Como aprendieron a hablar ustedes su lengua materna, el italiano?

Antes de hablar de música, quisiera ayudarles a responder a esta pregunta. La primera cosa que hace un niño, y que por lo tanto cada uno de ustedes ha hecho, es escuchar el idioma hablado por alrededor de un año, o sea, han escuchado un año entero sin entender la mayor parte de las palabras que se decían a su alrededor, y sin embargo todo lo que escucharon en ese período fue muy importante para conseguir más tarde hablar en su idioma. Más amplio es el vocabulario que se escucha durante la primera infancia y mejor se hablará más tarde. Hay una enorme correlación entre la riqueza del vocabulario que se escucha en la primera infancia y la inteligencia que se tiene en la edad adulta. Durante el primer año de vida uno escucha, alguien nos habla directamente, aprendemos a repetir palabras que escuchamos, comenzamos por lo tanto con un “vocabulario oído” que más tarde deviene en “vocabulario hablado”. Por casi cinco años de nuestra vida aprendemos nuestro idioma escuchando y hablando, antes que alguien nos enseñe formalmente como leerlo. Apenas aprendemos la lectura, que es el tercer vocabulario que incorporamos, se aprende la escritura, que es el cuarto vocabulario. Es muy importante focalizar el hecho que antes de aprender la lectura y la escritura, durante al menos cinco años escuchamos y hablamos en libertad, de manera no formal.

La música no es un idioma, no tiene sustantivos, verbos, adjetivos, pero la manera en que la aprendemos es idéntica a como aprendemos nuestro idioma. La AIGAM (la asociación autorizada en Italia para la difusión de la Music Learning Theory y de la cual el Prof. Gordon es presidente honorario) se propone educar a los niños a la música de la misma manera en que se los educa para aprender el idioma. Noten que no estoy hablando de “enseñar”, ya que nadie les enseña a hablar en italiano, simplemente lo aprenden. Y este es el modo en el que el aprendizaje de la música debería ser desarrollado. La enseñanza es inducida, es algo que proviene del externo. La educación es en cambio lo que se extrae del interior de una persona a través de la intuición. Lo que se debería hacer entonces es educar a los niños a la música, no enseñársela. Hay muchos modos de hacerlo pero quisiera comenzar hablando de algunas investigaciones que he desarrollado, que pueden ayudarles a entender mejor.

Sabemos que más palabras escucha un niño en su fase de enculturación, más inteligente (desde el punto de vista lógico-verbal) será de grande. En música, de la misma manera, mayor es la variedad de música que un niño escucha, mayor será de grande su inteligencia musical. Los cursos que organiza la AIGAM dan a los niños la posibilidad de permanecer “expuestos” a una gran variedad de música y desarrollar capacidades musicales que les permitirán comunicarse con una forma expresiva más, que es la música.

A través de nuestras investigaciones hemos podido constatar que la mejor manera de alcanzar este objetivo es cantándole al niño lo más tempranamente posible, apenas nace, de manera muy comunicativa. Cantamos canciones breves en las cuales hay repeticiones y secuencias, pero no usamos letra en las canciones. En efecto, si cantamos canciones con texto, el niño presta más atención a la letra que a la música en sí misma. El motivo es que las palabras son más familiares al niño respecto a la música, y son atraídos por aquello a lo cual están más acostumbrados.

Cantamos canciones muy breves en modo mayor, menor, dorio, frigio, en todos los modos, porque hemos descubierto que la exposición a la mayor variedad posible de modos y tonalidades permite al niño comprender mejor la diferencia entre uno y otro. Todo esto va por supuesto en la dirección opuesta respecto de la manera tradicional de educar a los niños a la música.

Se piensa, en efecto, que a los niños hay que repetirles y hacerles repetir sin variedad y esto no es así; más cantamos, más amplia es la variedad de estímulos y mejor ellos aprenderán.

Lo más importante es la variedad y la ausencia de texto en las canciones. No les pedimos a los niños que aprendan las canciones de memoria sino solamente que las escuchen, exactamente como hacen los padres con los niños pequeños con el habla; no enseñamos, pero hacemos que ellos aprendan.

A los niños les cantamos también ritmos, usamos las sílabas que ellos utilizan naturalmente, como “ba” o “pa”. Cantamos ritmos binarios, ternarios, ritmos más complejos, en cinco, en siete, siempre de manera comunicativa; y también aquí, una mayor variedad de los ritmos permite al niño desarrollar un notable sentido del ritmo.

De esta manera los niños desarrollan presto la comprensión de la música. El significado de la música es intrínseco, no extrínseco. Por ejemplo, en el terreno de la tonalidad empezamos desarrollando un sentido de la tónica, de la nota base de la tonalidad. Lo mismo vale para el ritmo. ¿Qué hacen ustedes cuando escuchan un ritmo? Su cuerpo comienza a moverse; los niños aprenden a moverse observando y escuchando.

La música no posee una gramática pero sí una sintaxis, que viene a ser el orden lógico de los sonidos. Lo que les estoy diciendo tiene un nombre y el mejor modo de definirlo, es lo que en inglés llamamos audiation. La audiation es la habilidad de escuchar, comprendiendo, la música cuando ésta no está físicamente presente. La audiation es para la música lo que el pensamiento es para el propio idioma.

La AIGAM tiene como finalidad desarrollar la audiation desde la primera infancia. La audiation es lo que da significado a la música; por ejemplo si uno escucha a Mozart o a Beethoven o una música popular, gracias a la audiation puede reconocer los cambios de acordes, los intervalos entre los sonidos, puedo escribirlos; la audiation es el factor básico para la comprensión de la música.

Lo importante en el modo de enseñar la música a los niños en una edad sucesiva es que los eduquemos a la improvisación desde la primera infancia. La educación preescolar se limita a enseñar las canciones por imitación y esto no tiene ninguna utilidad. Nosotros queremos que los niños aprendan a improvisar lo antes posible y queremos que comprendan la música interiormente más que limitarse a imitarla.


En el habla, el niño imita por un breve período de tiempo, luego comienza a improvisar. Hemos verificado que un niño promedio que conoce dos o tres palabras ya comienza a improvisar con estas. No hay duda de que cuando un niño aprende a decir “no” ¡ya está en condiciones de improvisar!

Antes un niño comenzará a improvisar y antes aprenderá la audiation, subrayamos: la audiation, no la imitación. La audiation es aprendizaje, la imitación es enseñanza. Nuestro objetivo no es organizar fiestas de fin de año sino hacer que los niños comprendan la música.

Con este tipo de comprensión, podemos llegar muy lejos: educar a los niños a escuchar, a improvisar, a crear lo más pronto posible, hará de ellos músicos inteligentes. Muchas personas me preguntan cuantos estudiantes de música que eduqué desde chicos se han vuelto famosos.

Esto me irrita mucho, porque no lo sé ni me importa. Mi trabajo es preparar a los niños en la primera infancia para que puedan ser adultos musicalmente inteligentes. Tenemos demasiados buenos instrumentistas sin trabajo.

En EEUU la mayor parte de las salas de concierto están vacías, la gente prefiere más ir al estadio que a un concierto. No hay nada de malo en ir al estadio, hay mucho de malo en la educación musical. No se los educa a comprender la música, así de adultos no van a los conciertos porque se aburren. Por ejemplo, si ustedes no saben inglés y si Andrea Apóstoli no estuviese aquí traduciendo lo que yo digo, ustedes estarían sumamente aburridos porque no entenderían lo que estoy diciendo. Desgraciadamente la mayoría de los adultos que va a los conciertos escucha un lenguaje que no entiende. Nuestro objetivo es preparar más público, no hacer genios musicales, fundamentalmente lo que tratamos es de hacer que las personas comunes estén en condiciones de comprender y comunicarse con la música.

La AIGAM se dedica a este objetivo. Estamos bastante solos en el panorama italiano. Los niños comprenden lo que hacemos, pero los padres y los músicos no. Lo difícil es educar a los padres, hacerle comprender la importancia de una exposición a la música desde la más tierna infancia.

Una persona del público:
¿Por qué los músicos no aprecian este intento?

Gordon: 
Porque los docentes de música les enseñan como les enseñaron a ellos, y no conocen los trabajos de investigación sobre el modo en que los niños aprenden, y tienden a defenderse de lo que no saben hacer; por ejemplo, hay músicos muy buenos que no aprecian el jazz porque ellos mismos no están en condiciones de improvisar como un músico de jazz.

Otra persona del público:
Un adulto que desea aprender música ¿puede ser considerado como un niño?

Gordon:
Si usted viniera a una clase mía en la Universidad, le enseñaría como si usted fuera un recién nacido, no me importa la edad cronológica sino la edad musical. Por alrededor de dos años usted estaría expuesta a una gran variedad de estímulos musicales; la diversión, se lo garantizo, ¡está asegurada!

La misma persona:Por lo tanto podemos distinguir entre personas que escuchan la música y personas que comprenden la música.

Gordon:Exactamente. Podemos hacer una comparación: cuando voy a una exposición de pintura, miro y voy eligiendo: “éste me gusta, éste no me gusta”; hago una selección por una sensación mía, por instinto, mientras entiendo ese cuadro si he estudiado, sé como y por qué fue hecho. Es posible hacer esta comparación… ¡En EEUU la mayor parte de las obras de arte se venden en base a como los colores pueden ser combinados con la decoración de la propia casa!

La misma persona:Así como uno compra un CD de Haendel sin comprenderlo...

Gordon:
Exactamente. En inglés usamos dos términos diferentes: listening (oir) y hearing (escuchar). Muchas personas oyen pero no escuchan. Este es el problema para muchos chicos en la escuela también: oyen pero no escuchan.

Una persona del público:
Si fuera a sus clases junto con mi hijita ¿aprendería yo también?

Gordon:
Para serle sincero, seguramente aprenderá, pero mucho más lentamente que su nena. Pero aprenderá, aprenderá...


Ahora quisiera hablarles de algo un poco más teórico. El argumento es la aptitud musical. La aptitud musical es la potencialidad de aprender en base a la audiation. No es lo que aprendiste sino lo que sabes hacer lo que te permite hacer que lo aprendido sea algo efectivo y disfrutable.
Tengo cincuenta años de experiencia en investigaciones sobre las aptitudes musicales y quisiera contarles de algunos resultados que he obtenido:

Nacemos todos con un determinado nivel de aptitud musical; dos tercios de nosotros han nacido con una aptitud musical mediana (normal), un sexto muy por encima de lo normal y un sexto por debajo de lo normal, con una aptitud musical baja.

La aptitud musical es innata pero no hereditaria, no es posible predecir en base a la genealogía quien tendrá una aptitud musical, baja, normal o alta.

Sabemos que es un “derecho de nacimiento” pero si será alta o baja será totalmente casual. Lo que nuestras investigaciones demuestran es que si desde la más tierna infancia, apenas se nace, no se está “sumergido” en un ambiente musicalmente estimulante, el potencial comienza a decrecer. Tenemos motivos para creer que el potencial de aptitudes musicales comienza a decrecer inmediatamente después del nacimiento. Naturalmente no sabemos por qué sucede pero podemos intentar alguna hipótesis.

(...)

Pensamos que todos nacen con oído absoluto y que es el ambiente lo que determina la pérdida gradual de esta capacidad. Esto depende del hecho que los adultos no saben como comportarse musicalmente con el niño.

Si no damos al niño la posibilidad de desarrollar su propio potencial de aptitudes musicales, ya sea que éste sea alto, normal o bajo, este decrecerá inmediatamente. Sabemos también que por óptimo que sea una ambiente no podemos aumentar la aptitud por encima de aquella con la que se nace.

Nuestro trabajo consiste en tratar de de conducir, o mejor dicho de contener las aptitudes musicales del niño en el nivel con el que ha nacido.

El momento más importante para actuar es entre los 0 y 18 meses. De 18 meses a 3 años podemos todavía hacer mucho, pero no tanto como en el primer año y medio de vida; de los 3 a los 5 años se puede todavía hacer bastante pero cada vez menos; a los 9-10 años de edad la aptitud musical se estabiliza y el ambiente musical del entorno casi no puede influenciar más la aptitud musical.

A través de nuestras investigaciones nos hemos dado cuenta que entre los 9 y 10 años la aptitud musical se estabiliza. No sabemos bien por qué, tal vez tenga que ver con el desarrollo y la maduración de los lóbulos frontales o a los procesos de mielinización, de todas maneras es muy importante que antes de los 9 años hagamos todo lo posible por dar al niño un ambiente musicalmente estimulante ya que después podremos intervenir muy poco sobre las aptitudes musicales.

En EEUU se comienza a enseñar a tocar un instrumento en las escuelas alrededor de los 9 años. Esto resulta muy frustrante para los docentes porque la mayoría de los niños han recibido anteriormente una educación musical muy carente si no totalmente ausente. A esta edad no podemos hacer más nada en lo que respecta a la aptitud; sucede que algunos llegan a ser músicos “forzados”, los escuchamos tocar sin expresión, no poseen una audiation tonal, el sentido del tiempo está ausente, podemos hacer muy poco por ellos, por lo tanto después de un cierto tiempo pierden interés por la música y no quieren seguir estudiando.

Resumiendo, una educación musical en la primera infancia sirve para dar una base preparatoria para hacer que los niños estén listos para expresarse musicalmente.

(Massimo Pasquini, de Rai Sat)
¿Qué es exactamente “estar listos”? ¿Qué es lo que les falta a los niños?

Gordon:
Lo que les falta, por ejemplo, es que no han escuchado suficiente música como para reconocer la tónica, no han experimentado la expresión como para llevar adelante una frase musical, han escuchado música en la que hay solamente dos o tres cambios de acordes, por lo tanto la preparación para comprender una canción de Gershwin, que tiene cambios de acordes complejos se vuelve difícil para ellos. Usando siempre la analogía con el aprendizaje del propio idioma, los niños que no tienen la oportunidad de escuchar suficientemente la lengua hablada no estarán preparados para hablar.

De las investigaciones que he conducido, se deduce que en la época en que yo empecé a ir a la escuela, el vocabulario promedio de un niño era de alrededor de 3000 palabras; adivinen cual es la amplitud actual del vocabulario de un niño que comienza la escuela hoy en día en EEUU... ¡500! Hoy muchos niños no hacen otra cosa que mirar televisión; no tienen manera o no son estimulados a la interacción con sus pares u otras personas.

Una persona del público:
¿Por lo tanto lo que usted hace es una especie de “lavado” del cerebro?

Gordon:No soy un psicólogo pero respondo con una opinión mía: si se trabaja con un niño que tiene un potencial muy bajo, no lo puedo ayudar mucho; hablo naturalmente de los EEUU, no sé como es en Italia... he enseñado en muchos países de Europa, en Alemania, Portugal, Hungría, Polonia, pero muy poco en Italia; he notado que los docentes enseñan teniendo en la mente al niño promedio, ignorando al que tiene aptitudes altas o bajas. El resultado es que ya sea los que tiene aptitud baja que los que la tienen alta se aburren. Los primeros, para ser un poco sarcásticos, terminarán probablemente dirigiendo una escuela de música, los segundos tocando en una banda de rock en algún garage.

Debemos por lo tanto estar en condiciones de reconocer el nivel de aptitud musical de todo el grupo. Lo que tratamos de hacer en la AIGAM es tratar de entender las diferencias individuales entre los niños.

Otra persona del público:
¿Es bueno, de todas maneras, aunque se tengan alumnos no especialmente dotados, insistir en enseñarles con la esperanza de que aprendan algo?

Gordon:
Nada es inútil, obviamente; eventualmente se podrán obtener pequeños progresos. Un niño que tiene preparación para aprender la música lo hará más rápidamente que otro que no la tiene; es bueno, de todas maneras, tener expectativas realistas.

Roman Vlad (famoso músico y compositor):
Quisiera hacer una pregunta. Me presento, soy un músico, un compositor y también un docente, pero quisiera responderle al señor que intervino antes. Estoy profundamente admirado por lo que he escuchado y estoy totalmente de acuerdo, he tenido la suerte de haber sido amigo de uno de los más grandes compositores del siglo XX, Igor Stravinski. Stravinski, cuando era joven decía que tenia una relación con la música a la manera del escribano, quería ejecutantes, no intérpretes, pero a la hora de la verdad, cuando era anciano, muchas veces he hablado con él y decía: “pero yo sé muy bien que la música está hecha de aquello que no se puede escribir”. No solo no se la puede escribir: no se la puede enseñar, solo transmitir. Usted decía justamente que la diferencia está en los dos diferentes términos “enseñar” y “educar” con el ejemplo; con el ejemplo del modo de cantar, porqué allí hay matices, yo diría que no solo la comprensión sino la sensibilidad están más allá de la razón, y por lo tanto estoy perfectamente de acuerdo con lo que he escuchado y es extremadamente importante el rol que podrá asumir la AIGAM en Italia.
Lo que falta en Italia no es solamente la enseñanza de la música de un cierto nivel sino la educación a la música. Es un discurso demasiado largo, pero yo estoy profundamente admirado y agradecido a esta asociación por la acción que está desarrollando en Italia, para todos, no solo para los músicos.

Una persona del público:
Cincuenta minutos dos veces por semana, de inmersión en un ambiente musical ¿es suficiente o habría que escuchar música clásica?

Gordon:
He enseñado a niños desde la primera infancia por veinte años y muchos padres me han hecho la misma pregunta. Hacer escuchar música no es la manera mejor de educar a la música, es necesario “hablar” al niño musicalmente, en una relación dual, en un contexto afectivo. Casete y CD no ayudan, nadie aprendería su idioma de un CD, ningún padre diría “estoy demasiado ocupado para enseñarte a hablar, poné un CD”. Los padres, día tras día les hablan a sus hijos, dentro de una relación.
(...)

Una persona del público:
¿Qué nos puede decir sobre el período prenatal, o si la madre le canta a su hijo cuando todavía está en su panza? 

Gordon:
Les cuento no de una investigación mía sino de lo que algunos investigadores que conozco descubrieron. Si una mamá violoncellista toca su instrumento durante el embarazo, el bebé reconocerá la música que habitualmente tocaba la madre, yo creo mucho en esto. Quisiera citar a Kodaly; alguien le preguntó una vez cuándo era el momento de iniciar a escuchar música y Kodaly le respondió: “nueve meses antes del nacimiento”

Quisiera decir una última cosa… tal vez dos… Si quieres que tu hijo aprenda a tocar un instrumento, el violín, el piano, la flauta, por favor no lo hagas empezar con el instrumento. Trata de hacerle desarrollar una preparación al instrumento. Si el niño no está en condiciones de entonar bien no podrá tocar entonado. Si cuando me apresto a tocar mi violín no estoy en condiciones de sentir dentro de mí, anticipadamente, qué nota va a salir, no voy a poder tocar entonado, no voy a poder hacer los ajustes musculares para tocar afinado. Los niños que no han desarrollado esta comprensión no saben donde poner los dedos y hay quien pone cintas adhesivas sobre las cuerdas para identificar la posición que los dedos deben tomar, pero esta es una solución que no tiene sentido.

Es muy importante que los niños se muevan rítmicamente; cada niño, antes de empezar a estudiar un instrumento debe ser capaz de cantar canciones tonales y rítmicas, moverse de manera coordinada manteniendo el tiempo. El instrumento por sí solo no tiene afinación ni ritmo, es una extensión de la audiation y si no hay audiation no puede haber buena entonación (afinación) o un buen ritmo. Es inhumano pretender que un chico aprenda a tocar un instrumento sin comprender el sentido de lo que está haciendo. La educación musical en la primera infancia es muy importante por este motivo.

Para terminar: tengo casi 75 años, me ocupo de investigaciones desde hace 50, y como resultado de ellos, tengo muchos alumnos. Muchos de ellos piensan que conocen mucho de lo que les he enseñado, sin embargo no están interesados en las investigaciones, no tratan de aggiornarse, ir más allá; alcanzan un cierto resultado después de lo cual cierran sus mentes a ulteriores informaciones. Esta cerrazón puede ser nociva. En lo que a mí respecta no voy a terminar nunca de aprender cosas nuevas, ni de reconsiderar y cambiar mis teorías y mis conocimientos, esta actitud es debida al hecho de estar constantemente en contacto con la investigación.

En Italia la AIGAM lleva adelante concretamente lo que digo, y como presidente honorario les agradezco mucho por haber participado; estoy muy feliz de vuestra participación y del interés que han demostrado. Nuevamente, gracias.

Edwin E. Gordon
(Traducción del italiano: Enzo Valls)